Opinions

Ha muerto un papa

Por Jaime Sanabria Apr 22, 2025
0
Escuchar
Guardar
Ha muerto un papa

A diferencia de los reyes, los presidentes, los primeros ministros, los emperadores o, incluso, los gobernadores, fallecidos con relativa frecuencia a lo largo de la historia, los papas están revestidos de unicidad.

Los papas mueren poco. A diferencia de los reyes, los presidentes, los primeros ministros, los emperadores o, incluso, los gobernadores, fallecidos con relativa frecuencia a lo largo de la historia, los papas están revestidos de unicidad, de esa exclusividad que concede ser el representante de quizá el personaje más singular que ha existido en la historia de la civilización, si adoptamos el argumento desde la perspectiva occidental: Jesús.

Han sido solo 11 los sumos pontífices a lo largo del siglo XX y el cuarto del XXI; papas dispares en visión, en marcar o no distancias con el fielato, un buen número de ellos proclives al conservadurismo.

Y en esto, 11 años largos atrás llegó Bergoglio, Jorge Mario de nombre, un porteño investido como cardenal por el polaco Juan Pablo II, uno de tantos que no aspiraban a ser papa cuando Benedicto XVI pronunció que no quería morirse en un lecho papal y se retiró a escribir y a rezar tras convocar el imprescindible cónclave sucesorio.

Un Bergoglio que desbarajustando los pronósticos de los supuestamente expertos en asuntos curiales salió investido papa de Roma. El primer pontífice con el español como lengua vernácula desde los Borgia tomó, por primera vez en 2,000 años de travesía papal, el nombre de Francisco en honor al santo, casi al asceta de Asís; declaró a Mateo como su evangelista predilecto y trató de alterar la interrelación entre el papa y los católicos estableciendo, o intentándolo, una relación de proximidad humilde, un desproveerse de la mayor cantidad de ornatos que establecían una distancia insalvable entre el fiel y la jerarquía católica, la tan novelada, pero tan desconocida curia.

Se instaló en la casa de Santa Marta, alejado del lujo vaticano y, pese a que su edad había llegado a los tres cuartos de siglo cuando fue escogido papa, se hacía acompañar de una energía adolescente envuelta en una corriente que pretendía transformadora, de un soplo con aspiraciones a ventilar habitaciones espesas de atmósfera, con la mirada baja para denunciar y pedir perdón por tanta oscuridad como la Iglesia había deparado a demasiados.

Viajó y viajó; fueron alrededor de 66 los países visitados, algunos de ellos remotos hasta en los mapas: Papúa – Nueva Guinea, Indonesia, Timor Oriental, Singapur, estos últimos constituyeron su viaje más prolongado, en 2024, cuando había doblado definitivamente la rodilla y su movilidad requería de ayuda rodante. Dio visibilidad a la comunidad LGTBI+ (aunque frecuentemente sus palabras eran malinterpretadas por muchos simpatizantes de dicha colectividad), organizó comisiones de investigación de la pedofilia sacerdotal ocurrida en demasiadas diócesis, se esforzó por integrar a la mujer en el canon eclesiástico (con la oposición frontal de no pocos), intentó la simplificación de la burocracia vaticana, tan hermética, tan inaccesible al ciudadano, al feligrés, al católico. Incluso, se invistió de accesible y cercano y hasta escribía cartas ológrafas a desconocidos y llamaba por teléfono en primera persona a interlocutores asombrados por la naturaleza del llamante. Exhibía una proximidad como no se recordaba en decenios proveniente del máximo jerarca de la fe occidental.

Francisco, el tercer papa del siglo XXI, ha muerto. En pie de lucha. Sin renunciar a sus deberes, incluso mientras él posiblemente sospechaba que eran sus últimas jornadas de permanencia en el mundo de los seres animados, cuando la vida se le escurría por los maltrechos alveolos, deforme de rostro, fatigado de habla, pero en primera línea de frente, lúcido hasta el postrero estertor, sabedor de que la muerte le sobrevendría con el báculo en la mano, con la mitra calada, defendiendo a los sencillos, a los necesitados de admisión en este planeta.

También a los migrantes. Hizo una defensa de este grupo de la humanidad, de este abandonar forzoso de la tierra nativa de individuos acosados por la precariedad, en su última recepción a un mandatario, ocurrida apenas un día antes de su fallecimiento, paradójicamente, ante el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, cuyo país está caracterizándose por su aversión al inmigrante pese a ser el supuesto país más poderoso de la tierra, que dicho sea de paso también es una nación forjada con gentes provenientes de los cuatro puntos cardinales del orbe.

Quizá ese último mensaje emitido, por un poderoso sencillo a otro poderoso complejo, constituya el testamento vital implícito de un papa que no se olvidó de rezar por Puerto Rico cuando Irma y María pusieron al descubierto las debilidades estructurales de una isla de un calado cristiano ancestral que ha mostrado un sentimiento generalizado de condolencia proveniente desde las más altas esferas de la política y de la iglesia hasta de los boricuas más desvalidos en lo social.

Ha muerto Francisco, un papa singular que pisó un suelo impropio del boato que de ordinario ha rodeado a los pontífices de Roma. Ha muerto ese papa tan querido por el pueblo, pero que despertaba recelos ideológicos en las clases más acomodadas, en las élites políticas y económicas de un mundo al que regía en lo espiritual.

Francisco, hombre de principios, ha llegado a su final con un juicio más que favorable de una mayoría de fieles que rezan para que el próximo pontífice retome su estela transformadora de una Iglesia católica necesitada de acoplar su paso al de la evolución.

Comentarios {{ comments_count }}

Añadir comentario
{{ commentSize }}/500
{{ error }}
{{ article.author }}
Premium
{{ article.postedAt }}
Mostrar {{ article.child_count }} respuestas
{{ article.like_count }}
{{ commentSize }}/500
{{ error }}
{{ child.author }}
Premium
{{ child.postedAt }}

{{ child.content }}

{{ child.like_count }}
{{ error }}

Lo Último

Opinions Sep 5, 2025

El Deporte: Oferta y Demanda

0
Opinions Sep 5, 2025

La victimización interminable

0
Opinions Aug 22, 2025

Lack of respect?

0

Opiniones

Opinions Sep 5, 2025

El Deporte: Oferta y Demanda

0
Opinions Sep 5, 2025

La victimización interminable

0
Opinions Aug 22, 2025

Lack of respect?

0

Opinión y Comentarios

Alexis Quiñones

律师

Adriana Sanchez

法律与体育

Dr. Barbara D. Barros

心理健康与更年期

Brian Díaz

Pacifico集团总裁兼创始人

José Julio Aparicio

政治与法律

Dennis Dávila

电影

Mr. Eddie López Serrano

律师兼政治分析家

González Pons MD

放射科医生

Enrique A. Völckers-Nin

公共创新

Lcda. Lisoannette González

律师

Heriberto N. Saurí

健康与紧急情况

Jaime Sanabria

法学教授

Kiara Genera

可再生能源

Laureano Giraldez MD

耳鼻咽喉头颈外科

Moises Cortés

财务顾问

Orlando Alomá

初创公司项目经理

Ramón L. Rosario Cortés

政治与法律

Víctor García San Inocencio

政治与正义

Luisito Vigoreaux

文化娱乐专栏作家

Welcome to Noticel

Start creating an account

{{ errors.firstname }}
{{ errors.lastname }}
{{ errors.email }}
{{ errors.password }}

Must be at least 8 characters long.

Must contain numbers and letters.

Cannot begin or end with a space
{{ errors.password_confirm }}
Already have an account? Access
Click "Get Started" to accept Noticel's Terms of Service and acknowledge that the Privacy Policy Noticel's applies to you.

Verificación de cuenta

Te enviamos un correo electrónico con un enlace para verificar tu cuenta. Si no lo ves, revisa tu carpeta de correo no deseado y confirma que tienes una cuenta vinculada a ese correo.

Forgot your password?

Enter your account email address and we'll send you a link to reset your password.

{{ errors.email }}

Forgot your password?

Le hemos enviado un correo electrónico a {{ email }} con un enlace para restablecer su contraseña. Si no lo ve, revise su carpeta de correo no deseado y confirme que tiene una cuenta vinculada a ese correo electrónico.

Personalize your feed

Please verify that your email address is correct. Once the change is complete, use this email to log in and manage your profile.

Choose your topics

Cancel Update
Profile updated.
Eng

Categories

El Tiempo

Last Minute

Life & Wellness

Videos and Photos